El agua salada es uno de los entornos más agresivos para cualquier material metálico. En la pesca industrial, esto tiene una consecuencia directa: un peso de pesca que se degrada antes de tiempo implica más reposiciones, más coste y más material perdido en el fondo marino. Elegir bien el material no es solo una cuestión ambiental, es una decisión técnica con impacto directo en la operativa.
En GreenCastSea nos enfrentamos a esta pregunta constantemente, porque es la base de nuestro producto. Aquí comparamos, de forma objetiva, cómo se comportan tres materiales habituales en pesos de pesca frente a la corrosión en agua salada: el zinc reciclado, el plomo y el acero.

Plomo: buen comportamiento frente a la corrosión, mal balance general
El plomo ha sido tradicionalmente popular en aparejos de pesca por su alta densidad y su razonable resistencia a la corrosión en agua salada, ya que forma una capa superficial que ralentiza su degradación. Sin embargo, esta resistencia no compensa sus principales desventajas: es un metal tóxico, con un impacto sanitario y ambiental bien documentado, y su uso está cada vez más restringido por regulaciones específicas en la pesca. Un material que se corroe lentamente, pero libera contaminantes al hacerlo, no resuelve el problema; solo lo retrasa.
Acero: alta resistencia mecánica, corrosión dependiente del tipo
El comportamiento del acero frente a la corrosión varía ampliamente según su composición. El acero al carbono se oxida con relativa facilidad en agua salada si no cuenta con recubrimientos o tratamientos anticorrosivos, mientras que el acero inoxidable ofrece mejor resistencia gracias a su contenido en cromo, aunque no está exento de corrosión por picadura en exposición prolongada al cloruro. En pesos de pesca, el acero suele requerir un mayor volumen para alcanzar la densidad necesaria, lo que puede afectar al diseño y al comportamiento hidrodinámico del aparejo.
Zinc reciclado: equilibrio entre rendimiento y sostenibilidad
Las aleaciones de zinc ofrecen una resistencia a la corrosión notable en agua salada, gracias a la capa de óxido protectora que se forma en su superficie, similar en concepto a la de otros metales usados como protección catódica en estructuras marinas. Frente al plomo, elimina el riesgo de toxicidad. Frente al acero al carbono sin tratar, reduce la necesidad de recubrimientos adicionales. Además, al tratarse de un material 100% reciclado, permite mantener el rendimiento técnico sin depender de la extracción de materia prima nueva.
Esta combinación de resistencia a la corrosión, densidad adecuada para pesos de pesca y ausencia de toxicidad es la razón por la que en GreenCastSea fabricamos nuestra gama Itsaspe en aleación de zinc reciclada.
Qué significa esto en la práctica
Para una empresa de pesca industrial, la elección de material se traduce en preguntas muy concretas: ¿cuánto dura el peso en condiciones reales de faena?, ¿qué mantenimiento requiere?, ¿qué ocurre si se pierde en el mar? El zinc reciclado responde bien a las tres: buena durabilidad frente a la corrosión, sin necesidad de recubrimientos adicionales, y sin el riesgo ambiental asociado al plomo si el aparejo se pierde durante la faena.
GreenCastSea
En GreenCastSea creemos que es posible pescar de manera eficiente sin dañar el océano. Por eso desarrollamos pesos de pesca ecológicos para la pesca profesional, totalmente libres de plomo, fabricados en aleación de zinc reciclada y resistentes a la corrosión en agua salada. Cada modelo está diseñado para proteger el fondo marino: evita enganches, minimiza el desplazamiento de sedimentos y reduce la pérdida de aparejos. Nuestras raíces en el País Vasco nos conectan con un respeto profundo por el mar, y ese respeto guía cada pieza que fabricamos. Apostamos por una pesca más limpia, que cuide tanto del océano como de las personas que viven de él.
